Tres argumentos contra Un Diario Amable: ¿un asunto de familia o de principios?

Luis Alberto Ferré Rangel, director de El Nuevo Día, y Mauricio Gallardo, director ejecutivo de El Nuevo Día

La gerencia de El Nuevo Día ha echado a correr una cadena rumores en reuniones con su personal y allegados en las que se proclaman víctimas de un “engaño” perpetrado por gente “prejuiciada”, “dogmática” y “xenofóbicas”. Las racionalizaciones conducentes a descalificar el documental Un diario amable vienen acompañadas, claro está, de un puño cerrado: ni una sola palabra en público o en sus periódicos sobre Un diario amable. Veamos:

Primer argumento: “FUIMOS ENGAÑADOS”

“Fuimos engañados…”… El sentido común nos indica que este es un argumento poco creíble y, en última instancia, irrelevante. Una empresa del poder y la capacidad que tiene las Empresas Ferré-Rangel “engañada” por un grupo diminuto de periodistas podría ser el tema de una farsa, pero no de la realidad.

Las puertas de El Nuevo Día y Primera Hora se abrieron porque Zona Franca tiene una trayectoria periodística seria. Nuestra entidad informó la naturaleza del proyecto, y al efecto intercambiamos cartas y conversaciones por teléfono y correo electrónico. De ello existe un récord fiel. La comunicación se rompió, no por falta de confianza sino por la negativa de los propietarios de El Nuevo Día a informarnos las ganancias de la empresa, y los salarios y beneficios de la alta gerencia, los directores chilenos incluidos.

En otras palabras, el gran disgusto de las empresas Ferré-Rangel y El Nuevo Día con nuestro documental sobrevino cuando se le pidió información sobre asuntos económicos. Hasta aquí todo fue muy cordial.

Al evadir de manera tan tajante la transparencia empresarial que ellos mismos exigen a otros, anticipamos que se prestarían a ignorar y hasta censurar Un diario amable una vez estuviera listo y fuera al aire. Jamás nos imaginamos, sin embargo, que llegarían al nivel de vengarse con familiares y de negarse a considerar comentarios del público como, en efecto, ocurrió de inmediato.

Al otro día de verse por TUTV, los propietarios de El Nuevo Día se desquitaron con Papo Coss, hermano mayor del productor ejecutivo de ZONA FRANCA, notificándole que su columna regular en el periódico ya no sería publicada en el futuro. Una decisión personal de Albi Ferré, director y copropietario de El Nuevo Día, según admitió él mismo a un grupo de estudiantes universitarios que le visitó el viernes 27 de marzo pasado.

¿Quién es capaz hoy en Puerto Rico de engañar a El Nuevo Día y a sus propietarios? Nadie se atreve, en primer lugar. Un asunto diferente es que no hayan quedado complacidos, y en ese caso, no procede llamar “engaño” lo que son diferencias de criterios.

ZONA FRANCA lo constituye un grupo de periodistas y documentalistas que parten de un ánimo crítico frente a la sociedad en que vivimos. Eso lo saben los propietarios de El Nuevo Día por experiencia propia pues compartimos un trabajo de investigación en el 2002 que, eventualmente, ganó un premio regional Emmy. Desde “Vieques en el espejo de Panamá”, el documental premiado, hemos compartido también en foros, tertulias, exhibiciones y simposios. Mucha gente ha sido testigo de esta relación de colaboración.

Me temo que cuando se nos acusa de cruzar “la línea”, los propietarios de El Nuevo Día no hablan claro. En el fondo, lo que resienten es la perspectiva crítica que coloca las operaciones de la prensa en un contexto de poderes económicos y políticos. Pero esa perspectiva es tan antigua como el siglo XIX. Y la verdad, en este sentido, no miente.

Se han realizado innumerables investigaciones que muestran de manera inequívoca la estrecha relación que existe entre empresas periodísticas dominantes, y poderes políticos y económicos. Las familias de cierto corte liberal, con larga tradición en periodismo, como los Ochs-Sulzberger (New York Times) o los Graham.(Washington Post), toleran esas perspectivas. Así, por ejemplo, El reino y el poder, que no es un título tan amable como el nuestro, fue reseñado por el propio NYTimes y ocupó su lista de libros más vendidos. Allí se habla sin miramientos de las intrigas familiares, de los deslices y favores que se hacen al poder político y económico, de temas “tabú” o sagrados, como el abandono a su suerte de los judíos de Alemania, y ninguna de esas revelaciones fue suficiente para castigar con la censura a Gay Talese, el brillante autor de El reino y el poder. Los feudos de acá no parecen tan tolerantes. No lo han sido nunca con respecto a sus propios intereses.

Existen diferencias, claro está. El legendario fundador del NYTimes, Adolph S. Ochs, no tuvo una cuna tan próspera como los Ferré-Rangel. Adolph fue mensajero y vendedor callejero en su niñez, y por sus manos adolescentes nunca fluyeron las fortunas del cemento o la banca. Aún así, el examen riguroso de las industrias periodísticas indica, en cualquier caso, que las influencias económicas y políticas son pertinentes al análisis serio de la prensa de hoy como la de ayer. Negarle esa perspectiva a cualquier documentalista no tiene sentido.

Es también un asunto de principios lo que está en juego. La transparencia de las empresas periodísticas debe ser tan obligatoria como la transparencia que se le exige al gobierno. De lo contrario, estamos promoviendo una democracia floja, acomodaticia, donde las empresas privadas pueden ocultarse convenientemente al escrutinio público. Y ya hemos visto con las crisis financieras e industriales del momento el alto precio que se paga cuando el sistema opera desde la impunidad. La prensa, pues, como paladín del interés público, debe ser más transparente que nadie.

Segundo argumento: “ES UN DOCUMENTAL PREJUICIADO, LO QUE QUIEREN ES HACER DAÑO”

Desplazar los asuntos y debates públicos al terreno de la maldad no es aconsejable para nadie. Ya tuvimos un paranoico sin igual en Rosselló, ¿por qué repetir la historia?, ¿por qué usar su medicina? Descalificar Un diario amable de esta manera sólo resulta conveniente para evadir la discusión pública, la reflexión verdadera.

Aún así, supongamos que hay algunos “prejuicios”… ¿cuáles son?, ¿de qué modo le hacen daño a la empresa y por qué? ¿Será razón suficiente para aplicar la censura previa sobre el documental? ¿Para intimidar a periodistas y colaboradores?

Si los periódicos tuvieran un censor de prejuicios que sólo permitiera la publicación de verdades puras e inmaculadas, de informaciones que sólo fueran trascendentes, no podrían salir cada día; tal vez cada siglo como alguna vez sugirió el poeta Jorge Luis Borges al referirse a la frecuencia ideal de los diarios.

Hablemos claro. Si tiene o no tiene prejuicios el documental Un diario amable es un asunto que debe dilucidarse en su justa proporción. De nada vale descalificarlo sin discusión, sin diálogo público.

El caso de Rosselló vs El Nuevo Día probó, sin duda alguna, que la libertad de prensa y del público a recibir información es un principio que debe respetarse aún en aquellos casos en que el Gobierno se sienta injustamente valorado. Ahora es El Nuevo Día quien se canta perjudicado por un trabajo periodístico: ¿queda en suspenso por eso la libertad de prensa y el derecho del público a recibir información?

Tercer argumento: “XENOFOBIA”

De todos los argumentos, este es el más inicuo. Desde el 1997 las empresas Ferré-Rangel importan directores y supervisores chilenos que se abren paso en la dirección de sus empresas periodísticas a fuerza del mollero corporativo. Son gente desconocida por el personal de Redacción. Son personas que no han competido por ese puesto desde el punto de vista del mérito profesional. Están por decreto. En este sentido, se vulnera el principio del mérito, tan caro a todas las profesiones, de dos formas: por un lado, se envía el mensaje de que a esas zonas de poder se llega arbitrariamente, no importa la calidad y el desempeño profesional del personal; por el otro, se señala que el único camino de ascenso es el incondicionalismo.

La pregunta podría hacerse al revés: ¿por qué esos puestos clave lo ocupan únicamente chilenos y no puertorriqueños?

No tenemos nada contra los chilenos ni contra los dominicanos ni contra los cubanos. Ese argumento carece de historia y de fundamento. La única razón para levantar la bandera de la “xenofobia” es la falta de una respuesta adecuada a la revelación de que estos directores chilenos provienen de organizaciones empresariales de derecha, con periódicos de un perfil sensacionalista y de dudosa reputación, acostumbrados, como se ha podido verificar, a hurgar debajo de las camas en búsqueda de la nota escandalosa o el ángulo más trivial.

Recordemos: “Comment is free, but facts are sacred”. Y esto es un hecho.

Conclusión

Previo al final del caso de El Nuevo Día-Empresas Ferré vs Pedro Rosselló González, en 1999, Laura Candelas entrevistó a Luis Alberto (Albi) Ferré sobre el agitado conflicto legal. Palique tituló la entrevista “¿Un asunto de principios o de familia?” La respuesta del entonces joven Director fue contundente: “un asunto de principios”.

Han pasado sólo diez años. Y ahora se presenta a las empresas Ferré-Rangel una nueva oportunidad de ser consecuentes con los principios que esgrimieron entonces.

En este caso, claro está, se enfrentan dos instituciones extraordinariamente desiguales en tamaño y poder. Por un lado, un grupo de periodistas independientes con presupuestos de 26 mil dólares para sus trabajos, amparados en una tradición larga pero poco popular como es el género del documental, cuyos miembros provienen de familias sin poder político o económico. Del otro lado, la parte que aplica la censura, una empresa dominante que ejerce un control monopólico sobre la circulación de la información pública mediante sus dos diarios, con gran poder económico y político, de propietarios que provienen de una familia cuyas influencias se extienden a otros poderes como la banca, la corte federal y los partidos políticos mayoritarios.

Aceptamos que el documental expone verdades incómodas:

• Miguel Nazario Franco, convicto en la Corte Federal, copropietario de El Nuevo Día;

• 100 millones de dólares que se reparten los propietarios de El Nuevo Día, en el contexto de una crisis que se aproxima, entre el 2001 y 2005,

• La vinculación de las fortunas del cemento, el poder de la banca y la destrucción de El Mundo al crecimiento de El Nuevo Día,

• La incertidumbre laboral y la desestabilización que provocan las tecnologías digitales en el campo de los medios,

• La banalidad y la comercialización de la prensa y cómo esto constituye una amenaza para el futuro de la profesión periodística y la salud política y cultural de nuestro país.

El hecho de que los directores de El Nuevo Día expongan ampliamente sus criterios y perspectivas a lo largo de todo el documental, confirma nuestro interés en la reflexión pública. No tenemos ni aspiramos a custodiar la última palabra sobre estos complejos temas.

Pero debe recordarse que por cada mil dólares anuales que Zona Franca tiene para sus documentales, El Nuevo Día goza de 5 millones. Preguntamos: ¿qué pasa cuando el poder del Estado es irrelevante y el poder que aplasta la libertad de expresión de los ciudadanos es el poder de la Prensa existente?

En cualquier país medianamente desarrollado las acciones de censura y desquite de las empresas Ferré-Rangel no serían posibles. Equivalen a un mayoral que saca el látigo y castiga con furia a sus súbditos, cosa que en las democracias maduras está prohibido desde el punto de vista legal y cultural.

¿Qué remedios tenemos?

La respuesta está por verse.




por Luis Fernando Coss

5 Respuestas a “Tres argumentos contra Un Diario Amable: ¿un asunto de familia o de principios?

  1. Noel Colon Morera

    Excelente respuesta a una cadena de rumores. Hay que tirar la raya duro. Los herederos Ferre-Rangel ya entronados tienen hoy edades entre 36-42. ¿Todavia pueden aprender? ¿Por que no?

  2. La respuesta es clara y sostenida por hechos concretos. No veo mucho aprendizaje en el futuro de los herederos de los Ferré, sin embargo. Esta oligarquía criollita, de la que son herederos únicos, busca sostener la colonia y los consensos falsos, a base de explotar el boricuismo. La propuesta crítica y, valga decir, Franca, no tiene cabida en la visión que promueven a través de su órgano de prensa. La salida de Zona Franca es digital, la blogósfera, la red. Pienso, deseo, que Zona Franca pueda seguir adelante y alcanzar sus metas… Un abrazo.

  3. Y eso que en la imprenta ( Adanced Graphic Printing) que ellos tienen, tampoco hay transparencia, están tratando de deshacerse de los regulares para contratar temporeros, y de una forma sutil carpetear a empleados regulares para botarlos, haciendo pagar a ellos por las metidas de pata de la gerencia, no sé si ellos (Ferrer-Rangel) estén al tanto de los abuso que cometen esa gerencia que ellos tienen allí en especial con el tercer turno.

  4. Pingback: Un diario amable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s